La hipoteca ante la destrucción total por incendio

 

La pérdida total del inmueble hipotecado determina la extinción total de la hipoteca, pero ¿hay que seguir pagando lo que queda? La respuesta sería que sí.

En tal sentido, si se tiene un seguro de hogar el beneficiario será el banco, teniendo la aseguradora que abonarle lo que queda por pagar de hipoteca, ya que, conforme a lo establecido en el artículo 40 de la Ley de Contrato de Seguro:

 El derecho de los acreedores hipotecarios, pignoraticios o privilegiados sobre bienes especialmente afectos se extenderá a las indemnizaciones que correspondan al propietario por razón de los bienes hipotecados, pignorados o afectados de privilegio, si el siniestro acaeciere después de la constitución de la garantía real o del nacimiento del privilegio. A este fin el tomador del seguro o el asegurado deberán comunicar al asegurador la constitución de la hipoteca, de la prenda o el privilegio cuando tuviera conocimiento de su existencia.”

Es decir, que, si hay hipoteca, el banco tiene un derecho especial como acreedor preferente ante el asegurador, lo que significa que la póliza tendrá que cubrir la pérdida de la entidad, que en este caso es el dinero que aún no le ha devuelto el propietario. Al fin y al cabo, si la casa ha quedado destruida no existe la garantía de la hipoteca y, por ello, el seguro se hace cargo.

Por tanto, de estas previsiones legales se deduce que el acreedor hipotecario no tiene la condición de un “beneficiario” con derecho propio a cobrar la indemnización correspondiente al siniestro del bien inmueble. Lo que le reconoce la Ley es el derecho a que la garantía real que pesa sobre el inmueble se extienda a la indemnización, pero dicha indemnización únicamente debe ser entregada al titular del bien asegurado, es decir, a su propietario.

Así, la ley establece que, en caso de siniestro, la aseguradora tendrá que solicitar el consentimiento del acreedor hipotecario para poder pagar la indemnización al asegurado. Pasados tres meses de dicha solicitud sin oposición por parte del mismo, se presume dicho consentimiento. En caso de que no se llegue a un acuerdo entre el titular de la garantía hipotecaria y el asegurado, la indemnización habrá de ser consignada:

 El asegurador a quien se haya notificado la existencia de estos derechos no podrá pagar la indemnización debida sin el consentimiento del titular del derecho real o del privilegio. En caso de contienda entre los interesados o si la indemnización hubiera de hacerse efectiva antes del vencimiento de la obligación garantizada, se depositará su importe en la forma que convenga a los interesados, y en defecto de convenio en la establecida en los artículos mil ciento setenta y seis y siguientes del Código Civil.

Si el asegurador pagare la indemnización, transcurrido el plazo de tres meses desde la notificación del siniestro a los acreedores sin que éstos se hubiesen presentado, quedará liberado de su obligación.”

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